(Carlos Ramírez)

Brasil retomó recientemente la producción nacional de insulina tras dos décadas de dependencia extranjera, con el objetivo de fortalecer el sistema público de salud, en particular entre los sectores más vulnerables.

Gracias a esta iniciativa, más de 350.000 personas con diabetes reciben suministro gratuito de insulina a través del Sistema Único de Salud (SUS), principalmente aquellas con menores ingresos.

Este avance no sólo fortalece la soberanía sanitaria del país sudamericano, sino que plantea una pregunta urgente: ¿puede América Latina —y en especial Centroamérica— replicar la experiencia?

UNA APUESTA POR LA AUTONOMÍA

El proyecto fue posible gracias a alianzas tecnológicas con India y China2. Los productos que ya se fabrican en el país, a través de laboratorios públicos y privados como Funed y Biomm, son la insulina regular y la insulina NPH, mientras que se proyecta la producción de insulina glargina2. La inversión inicial asciende a R$ 142 millones.

ACCESO GARANTIZADO A TRAVÉS DEL SUS

El primer lote de insulina, entregado en julio de 2025, incluyó 207.385 unidades:

  • 67.317 de insulina regular
  • 140.068 de insulina NPH

Todas fueron distribuidas de forma exclusiva en la red del SUS, que atiende a pacientes sin seguro privado, garantizando que la insulina producida localmente llegue directamente a los sectores de menores ingresos.

AÚN NO ESTÁ CUBIERTO EL 100 % DE LA DEMANDA

El desafío inmediato es escalar la producción para cubrir la totalidad de la demanda nacional, garantizar la distribución equitativa en todas las regiones y mantener estándares internacionales de calidad.

Se estima que, una vez completada la transferencia tecnológica, Brasil alcanzará hasta el 50 % de la demanda nacional del SUS, equivalente a unas 45 millones de dosis anuales3.

MODELO PODRÍA INSPIRAR A PAÍSES DE LA REGIÓN

En países como El Salvador, Guatemala y Honduras, la insulina continúa siendo importada, con precios variables y acceso limitado, sobre todo en zonas rurales.

La producción regional de insulina no es solo un reto técnico, sino una decisión estratégica. En un contexto en el que la diabetes tipo 1 y tipo 2 afectan a miles de centroamericanos, garantizar el acceso a insulina es garantizar el derecho a la vida.

Brasil está demostrando que es posible.

PROYECCIONES DE BRASIL

  • Producción de hasta el 50 % de la demanda nacional del SUS, equivalente a 45 millones de dosis anuales3.
  • Impacto social y sanitario: seguridad y estabilidad en el suministro, incluso frente a crisis globales.
  • El ministro de Salud, Alexandre Padilha, subrayó que la iniciativa otorga “tranquilidad, seguridad y estabilidad tanto para el SUS como para los ciudadanos que dependen del medicamento”.
  • Cerca del 10 % de la población brasileña vive con diabetes, y una fracción importante de estas personas requiere insulina de manera permanente.

Fuentes consultadas

  • Ministerio da Saúde – Após 20 anos, Brasil retoma produção de insulina
  • Secretaría de Comunicación – Brasil retoma produção nacional de insulina após 20 anos
  • Ministerio da Saúde – Parceria para produção de insulina glargina

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