Carlos Ramírez / Fundador de Diabetes Responsable
El descuido en la prevención y el control de la diabetes no solo afecta gravemente la salud de millones de personas en una epidemia que no se detiene.
También golpea el bolsillo de los pacientes, de sus familias y de los sistemas de salud. Y, paradójicamente, sostiene un negocio multimillonario dominado por pocas manos.

Según la consultora Expert Market Research, el mercado latinoamericano de insulina humana alcanzó un valor de USD 3.250 millones en 2024, con una proyección de crecimiento del 7,1 % anual hasta 2034.
Otras fuentes, como Grand View Research y NovaOne Advisor, estiman montos menores —entre USD 790 y 820 millones—, lo que refleja diferencias en el alcance de los estudios.
En cualquier caso, la tendencia es clara: la demanda y el gasto en insulina no dejan de crecer, impulsados por el aumento de casos de diabetes tipo 1 y tipo 2 en países como Brasil, México y Argentina.
Para instituciones como Diabetes Responsable, la enorme cifra de USD 3,250 millones que mueve el negocio de la insulina en la región deja claro que su misión principal —educar a las personas con diabetes o en riesgo de padecerla— sigue siendo más necesaria que nunca, sobre todo entre los sectores más vulnerables.

Tres gigantes controlan el mercado
El negocio de la insulina en América Latina está en manos de tres grandes farmacéuticas globales:
Eli Lilly, Novo Nordisk y Sanofi, que controlan cerca del 99 % del mercado mundial.
Estas compañías producen, distribuyen y también comercializan plumas, jeringas e insumos asociados, reforzando su dominio en la región.
Precios y acceso: una brecha que duele
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que los precios entre las insulinas humanas y las análogas pueden variar hasta diez veces.
Esta diferencia genera una brecha de acceso enorme para quienes no cuentan con seguro médico o viven en zonas rurales.

En farmacias privadas, un frasco de insulina puede superar los USD 30, cifra inalcanzable para miles de familias.
En los sistemas públicos con subsidios, el costo puede ser nulo o reducido, pero la disponibilidad suele ser intermitente, lo que obliga a muchos pacientes a alternar entre comprar y esperar suministro estatal.
Un estudio de BMJ Global Health reveló que en países de ingresos medios, el tratamiento con insulina puede representar hasta el 25 % del ingreso mensual de los hogares más pobres.
El caso de El Salvador
En El Salvador, el acceso a la insulina se gestiona principalmente a través del sistema público de salud, una medida que reduce el impacto económico para las familias.
Sin embargo, no existen datos públicos actualizados sobre la inversión estatal anual ni sobre el número exacto de pacientes beneficiados.
Mientras tanto, en las farmacias privadas los precios siguen siendo altos (con relación a la gratuidad en el sistema de salud pública), y muchos dependen de remesas familiares o donaciones para sostener su tratamiento.
Una advertencia de la OMS
“Ninguna persona debería morir por no poder pagar su insulina.” — OMS
Aun así, miles de personas en América Latina viven esa tragedia cada año.
Fuentes consultadas:
- Expert Market Research – Latin America Human Insulin Market Report 2025
- Grand View Research – Latin America Insulin Market Analysis 2024
- NovaOne Advisor – Latin America Insulin Market Forecast 2024–2034
- BMJ Global Health – Affordability of Insulin in Low- and Middle-Income Countries
- Organización Mundial de la Salud (OMS) – Acceso equitativo a la insulina (2023)
- Mordor Intelligence – Latin America Human Insulin Drugs Market (2025)


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