Carlos Ramírez.
La prensa salvadoreña confirmó hoy una noticia nada alentadora: la epidemia de diabetes continúa creciendo en nuestro país y amenaza cada día a más familias.
Esta realidad dolorosa reafirma el propósito de Diabetes Responsable, una misión educativa y humana que nació hace poco más de un año con un objetivo sencillo pero lleno de fe y esperanza: acompañar, orientar y dar luz en medio de una enfermedad que oscurece tantas vidas.
Según datos de la Federación Internacional de Diabetes (FID), citados por La Prensa Gráfica en su edición de hoy, El Salvador podría alcanzar 733.8 mil adultos con diabetes para el año 2050, lo que representa un aumento del 58 % frente a los 463.3 mil casos estimados para 2024.

Estas cifras no son solo números: son madres, padres, abuelas, jóvenes… personas reales que luchan en silencio contra una enfermedad que avanza sin pedir permiso. La diabetes no solo afecta el cuerpo; también hiere la esperanza, la economía familiar y la estabilidad emocional de quienes la padecen.

Las razones del aumento
Muchos salvadoreños no reciben un diagnóstico a tiempo. Otros desconocen cómo cuidar su alimentación, cómo revisar sus niveles o cómo protegerse de complicaciones que pueden cambiar la vida para siempre.
En las zonas rurales, donde el acceso a información es limitado, el riesgo es aún mayor.

El rol educativo de Diabetes Responsable
Frente a esta situación, la educación se convierte en un acto de amor y resistencia.
Diabetes Responsable ha dedicado, dedica y seguirá dedicando cada artículo, cada imagen y cada explicación sencilla a empoderar a las personas para que recuperen el control de su salud.
Lo hacemos desde la empatía, la solidaridad el compromiso y la convicción de que una palabra correcta, en el momento adecuado, puede salvar una vida.

Llamado a quienes valoran nuestra misión
Ahora que Diabetes Responsable se prepara para una nueva fase de mayor cobertura y producción de contenido educativo, hacemos un llamado a quienes valoran esta misión.
Detrás de cada publicación, de cada guía y de cada esfuerzo hay un objetivo poderoso: salvar vidas, proteger familias y sembrar esperanza donde la enfermedad ha sembrado miedo.
La unión de voluntades y la confianza en la educación son la fuerza que puede marcar la diferencia en la lucha contra la diabetes en El Salvador.
Cada pequeño gesto ayuda a proteger familias y encender esperanza donde la enfermedad sembró miedo. fin
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