DR. Dormir no es perder el tiempo: es una inversión en salud. Cuando una persona con diabetes duerme poco o mal, su cuerpo produce más hormonas del estrés, lo que eleva los niveles de azúcar en la sangre. Además, la falta de sueño aumenta el apetito y hace más difícil controlar el peso.
Dormir entre 7 y 8 horas cada noche ayuda al cuerpo a usar mejor la insulina, mejora la memoria, fortalece el sistema inmunológico y reduce el riesgo de complicaciones. Lo mejor: dormir bien no cuesta nada y puede evitar muchos gastos en medicamentos o consultas médicas.
En comunidades donde el ritmo de vida es agitado, el descanso suele ser lo último en la lista. Pero el sueño reparador es tan importante como la alimentación o la actividad física. Una noche bien dormida puede equivaler a una buena dosis de medicina natural.

Para lograrlo, basta con crear pequeños hábitos nocturnos: acostarse a la misma hora, apagar pantallas una hora antes de dormir y evitar café o comidas pesadas por la noche.
“Dormir bien es cuidar el cuerpo sin gastar un centavo.”
— Diabetes Responsable

Recomendaciones prácticas
- Mantén horarios fijos para dormir y despertar.
- Evita mirar el celular o la televisión justo antes de acostarte.
- No duermas con hambre, pero tampoco después de una comida abundante.
- Si te cuesta dormir, prueba respiraciones lentas o una infusión sin azúcar (manzanilla, toronjil).
Fuentes
- Organización Mundial de la Salud (OMS), Sueño y salud metabólica, 2023.
- American Diabetes Association (ADA), Sleep and diabetes: why rest matters, 2024.
- Harvard Medical School, Healthy sleep habits and chronic disease prevention, 2023.
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Carlos Ramírez Soriano
Diabetes Responsable



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