La Biblia enfatiza sobre el cuidado del cuerpo; al respecto nos recuerda en 1 Corintios 6:19-20«¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo… el cual tenéis de Dios? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo».

Para quien vive con esta condición, la oración no es una huida de la realidad médica, sino la herramienta para cumplir este mandato.

Es el espacio donde el cansancio de contar carbohidratos se entrega a Aquel que prometió: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar» (Mateo 11:28).

La diabetes puede ser un desierto, pero como dice el Salmo 73:26«Mi carne y mi corazón desfallecen; más la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre».



Mientras esperas el resultado de tu glucómetro o preparas tu medicación:

Versículo clave: «Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación (sanidad)» (Malaquías 4:2).

Oración: «Señor, antes de que el mundo me hable, escucho Tu voz. Al ver este número en mi monitor, te pido que mi paz no dependa de una cifra, sino de Tu presencia. Dame la disciplina para alimentarme bien hoy, reconociendo que cada elección es un acto de amor hacia el templo que me has confiado. Que Tu luz brille en mi salud hoy. Amén.»


Cuando te sientas agotado por el conteo de carbohidratos o las inyecciones constantes:

Versículo clave: «Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas» (Isaías 40:29).

Oración: «Padre, Tú conoces el peso de esta carga invisible. A veces mis fuerzas flaquean y el desánimo toca mi puerta. En esos momentos, recuérdame que no camino solo. Cuando mis manos estén cansadas de pincharse y mi mente de calcular, sé Tú mi descanso. Multiplica mis energías para que la diabetes no me detenga en el propósito que tienes para mi vida. Amén.»


Antes de una consulta con el endocrinólogo o al tomar tus medicamentos:

Versículo clave: «Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma» (3 Juan 1:2).

Oración: «Señor, te doy gracias por la ciencia y por los médicos. Pongo mi tratamiento en Tus manos. Dale sabiduría a mis doctores para que encuentren el equilibrio perfecto para mi cuerpo. Bendigo este medicamento [insulina/pastilla] y te pido que cumpla su función con eficacia, protegiendo cada uno de mis órganos de cualquier daño. Amén.»


Cuando surjan miedos sobre las complicaciones a largo plazo:

Versículo clave: «Por nada estéis afanosos… y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús» (Filipenses 4:6-7).

Oración: «Dios de paz, entrego en Tus manos mis miedos sobre el mañana. Tú conoces mis ojos, mis pies y mi corazón; yo los pongo bajo Tu cobertura. No permitiré que el temor al futuro me robe la bendición de este presente. Confío en que Tu gracia es suficiente para mí en cada etapa del camino. Amén.»


Antes de dormir, para soltar la preocupación por los niveles nocturnos:

Versículo clave: «En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado» (Salmo 4:8).

Oración: «Gracias, Padre, por haberme sostenido este día. Mientras duermo, te pido que seas el guardián de mis niveles de azúcar. Que mi sueño sea reparador y que al despertar mis fuerzas se hayan renovado. Descanso en la certeza de que mi vida está escondida en Ti. Amén.»

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Carlos Ramírez Soriano

Diabetes Responsable

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