Algunos ciudadanos sienten miedo a las agujas o creen que las inyecciones son tan dolorosas como una vacuna o ciertos antibióticos.
Carlos Ramirez. Uno de los temores más arraigados entre las personas con diabetes está relacionado con el uso de la insulina.
Sin embargo, la realidad es muy diferente. Las agujas modernas para insulina son muy finas y la mayoría de usuarios describe la aplicación como una molestia mínima o casi imperceptible.
TEMOR SICOLOGICO
También existe un temor psicológico: pensar que usar insulina significa que la enfermedad está muy avanzada o que la persona «ya está acabada».
Nada más lejos de la verdad. La insulina es una hormona natural que el cuerpo produce y que, en algunas personas con diabetes, necesita ser administrada para mantener niveles adecuados de glucosa.


Lejos de representar una derrota, la insulina es una aliada para proteger la vista, los riñones, el corazón y otros órganos. Cuando es indicada por el médico, usarla a tiempo mejora la calidad de vida y previene complicaciones.
La información y la educación siguen siendo las mejores herramientas para vencer el miedo y tomar decisiones informadas sobre la salud





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